lunes, 15 de febrero de 2016

Oración por el Jubileo de la Misericordia

Es conveniente no olvidar que, con ocasión del Año Santo, el Papa ha querido componer una oración especial. Es oportuno que la Oración por el Jubileo de la Misericordia sea recitada comunitaria e individualmente. Será un signo de unidad entre las comunidades de todo el mundo al implorar la misericordia del Señor, para que este acontecimiento eclesial pueda dar frutos de conversión y de encuentro con el Padre bueno (Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización. Misericordiosos como el Padre. Subsidios para el Jubileo de la Misericordia 2015-2013).

Señor Jesucristo,
tú nos has enseñado a ser misericordiosos como el Padre del cielo,
y nos has dicho que quien te ve, lo ve también a Él.
Muéstranos tu rostro y obtendremos la salvación.
Tu mirada llena de amor liberó a Zaqueo y a Mateo de la esclavitud del dinero;
a la adúltera y a la Magdalena del buscar la felicidad solamente en una creatura;
hizo llorar a Pedro luego de la traición,
y aseguró el Paraíso al ladrón arrepentido.
Haz que cada uno de nosotros escuche como propia la palabra que dijiste a la samaritana:
¡Si conocieras el don de Dios!

Tú eres el rostro visible del Padre invisible,
del Dios que manifiesta su omnipotencia sobre todo con el perdón y la misericordia:
haz que, en el mundo, la Iglesia sea el rostro visible de Ti, su Señor, resucitado y glorioso.
Tú has querido que también tus ministros fueran revestidos de debilidad
para que sientan sincera compasión por los que se encuentran en la ignorancia o en el error:
haz que quien se acerque a uno de ellos se sienta esperado, amado y perdonado por Dios.

Manda tu Espíritu y conságranos a todos con su unción
para que el Jubileo de la Misericordia sea un año de gracia del Señor
y tu Iglesia pueda, con renovado entusiasmo, llevar la Buena Nueva a los pobres
proclamar la libertad a los prisioneros y oprimidos
y restituir la vista a los ciegos.
Te lo pedimos por intercesión de María, Madre de la Misericordia,
a ti que vives y reinas con el Padre y el Espíritu Santo por los siglos de los siglos.
Amén. 

Stabat Mater.

La tercera edición del Missale romanum sugiere el himno Stabat Mater en el acompañamiento del Rito de la adoración de la Santa Cruz el Viernes Santo. 




Stabat Mater (castellano)



Jacopone de Todi (atrib)
Versión castellana de uso como secuencia y como himno en la liturgia. Con escasas variaciones, se trata de la traducción poética de Lope de Vega.
La madre piadosa estaba
junto a la Cruz y lloraba,
mientras el Hijo pendía.

Cuya alma triste y llorosa,
traspasada y dolorosa,
fiero cuchillo tenía.

Oh, cuán triste y afligida
se vio la Madre escogida,
de tantos tormentos llena.

Cuando triste contemplaba
y dolorosa miraba
del Hijo amado la pena.

Y ¿cuál hombre no llorara
y a la Madre contemplara
de Cristo en tanto dolor?

Y ¿quién no se entristeciera,
piadosa Madre, si os viera
sujeta a tanto rigor?

Por los pecados del mundo
vio Jesús en tan profundo
tormento la dulce Madre;

Y muriendo al Hijo amado,
que rindió, desamparado,
el espíritu a su Padre.

Oh Madre, fuente de amor,
hazme sentir tu dolor
para que llore contigo.

Y que por mi Cristo amado,
mi corazón abrasado
más viva en él que conmigo.

Y porque a amarte me anime
en mi corazón imprime
las llagas que tuvo en sí.

Y de tu Hijo, Señora,
divide conmigo ahora
las que padeció por mí.

Hazme contigo llorar
y de veras lastimar
de su pena mientras vivo.

Porque acompañar deseo
en la Cruz, donde le veo
tu corazón compasivo.

Virgen de vírgenes santas,
llore yo con ansias tantas
que el llanto dulce me sea.

Porque tu pasión y muerte
tenga en mi alma de suerte
que siempre sus penas vea.

Haz que su Cruz me enamore;
y que en ella viva y more,
de mi fe y amor indicio.

Porque me inflame y encienda
y contigo me defienda
en el día del juicio.

Haz que me ampare la muerte
de Cristo, cuando en tan fuerte
trance vida y alma estén.

Porque cuando quede en calma
el cuerpo, vaya mi alma
a su eterna gloria. Amén.