miércoles, 27 de enero de 2016

LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS: Lectio del Domingo 3º del tiempo ordinario del Ciclo C

     Podéis ver las lecturas del día y los comentarios de los Padres de la Iglesia en la web del monasterio: monasteriodelapalma.es 

     San Lucas, en el prólogo de su Evangelio, dice a Teófilo que escribe este Evangelio para que conozca la solidez de las enseñanzas que ha recibido. Y por otro lado, en la primera lectura se dice que: "Los levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido, de forma que comprendieron la lectura".  
De estas dos frases podemos deducir que no se trata sólo de enseñar la ley de Dios, sino de dar solidez a las enseñanzas y hacer que se comprendan. Así que me pregunto: ¿Cómo anuncio yo el evangelio? Y sobre todo, ¿cómo anuncio yo el año de gracia del Señor?. Porque si como nos dice San Pablo, Cristo es la Cabeza y yo formo parte de su Cuerpo, puedo leer en primera persona y aplicándomelo a mi, lo de: "El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para anunciar el Evangelio a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor".

     Vemos en la primera lectura que todo el mundo estaba atento al libro de la ley y los levitas hacían que lo comprendieran, hasta el punto de que "el pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la ley" y los tenían que animar a no estar tristes. ¡Eso es lo que yo tengo que hacer!¡No estéis tristes, que estamos en el año de gracia del Señor! Pero, ¿Cómo los convenzo?¿Cómo los convenzo de que no estén tristes porque Dios es misericordia?
NO LES CONVENZO YO, LES CONVENCE CRISTO, porque Cristo es la Palabra, es el idioma. Dios ha creado el idioma de la misericordia para nosotros y cada uno de los cristianos, somos simplemente un sustantivo, un verbo, un artículo, un adjetivo,... Necesitamos los unos de los otros para hablar el idioma de la misericordia, porque la misericordia se practica con los demás. Cada miembro por sí solo no dice nada, necesitamos la unidad que el Espíritu Santo da a la Iglesia, a todos los bautizados,  para poder comunicar la Palabra de Dios, el idioma de Dios que es la misericordia. Sin unidad y sin misericordia, no tiene solidez nuestra enseñanza. No somos creíbles.

     Cristo es el idioma y utiliza los artículos, sutantivos, verbos,... que formamos su Iglesia, para hacerse escuchar, porque la Iglesia, tu y yo, somos la palabra audible de Cristo.

"Todos estaban atentos al libro de la ley", decía. Y, ¿Qué escuchan cuando yo hablo?. Una niña que balbucea, que se come los artículos, que no usa bien los verbos y que apenas sabe pronunciar, porque ya es capaz de entender el lenguaje de su Padre, pero todavía no es capaz de hablarlo. ¿Cómo voy a enseñar a los demás un idioma que no se?. ¡Pues, está claro!, con vuestra ayuda. Porque yo no puedo enseñar, por ejemplo, la palabra paciencia, pero seguro que alguno de vosotros sí. Creo que para enseñar el idioma completo, hacen falta todos los cristianos. Sólo entonces Cristo estará completo y su mensaje, que transmite a través de nosotros, será creible y nuestra enseñanza será sólida.